"Imagina un mundo en el que todos vistamos igual
Las mismas prendas y los mismos colores.
Imagina un mundo en el que todos leamos el mismo diario
Con los mismos titulares y las mismas noticias.
Imagina un mundo donde todos comamos lo mismo
Un mundo dónde se nos imponga que podemos decir
Que podemos expresar y de qué temas podemos hablar.
Imagina un mundo en el que se coarte nuestra libertad de decidir.
Un mundo donde se nos dicte lo que debemos aprender y lo que no.
Imagina un mundo donde se nos espié y se nos controle
Un mundo de censuras y prohibiciones apoyadas por una neolengua".
Este mundo, tan cercano al que George Orwell describió en su novela, no está tan lejos.
Se trata de un mundo utópico negativo caracterizado por un gobierno totalitario cerca del Estalinismo o del Nazismo.
Hace casi ocho años que el gobierno del PSOE entro en el poder, y el resultado, dejando de un lado el mediocre panorama económico, ha sido reescribir la novela de Orwell “1984” con la pluma del presidente y sus ministros.
Yo -que no soy un experto en la materia- no tengo conciencia de cuando empezó todo esto, pero me atrevería a decir que fue en su primer mandato, con la imposición de una nueva asignatura en los colegios, la conocida como “Educación para la ciudadanía” (aprobada el 7 de de Diciembre de 2006) persiguiendo y castigando la asignatura de religión, es interesante ver como se ha dado la vuelta a las tornas, cuando los cristianos perseguían a los herejes y los quemaban en la hoguera, algo que por razones obvias no viví, pero que parece que Zapatero si, y quedó traumatizado por ello.
Con esta nueva asignatura el gobierno encontró la manera más eficaz para captar víctimas inocentes a su nuevo mundo orwelliano, pues no hay un pensamiento más maleable que el de un niño. Así aseguraban que los futuros líderes del país concibieran como bueno lo mismo que él. Los países más desarrollados saben que la base de un prospero futuro para su nación está en invertir en la educación, sin embargo en España esto no es importante, no seremos unos “hachas” en matemáticas ni siquiera sabremos construir bien una frase, pero los hijos, de los que los tienen, estudian la asignatura que el gobierno les obliga.
Una vez asegurada la prosperidad del pensamiento zapateril, la preocupación pasaba por asegurar la integridad física de las nuevas generaciones, necesitamos jóvenes analfabetos fuertes y sanos. Fue así como la entonces ministra de sanidad Elena Salgado censuró el anuncio de la hamburguesa XXL de Burguer King. La ministra consideró, en contra de lo que los especialistas decían, que dicha hamburguesa contenía ingentes cantidades de calorías. No contenta con esto emprendió una contienda contra el vino, ese caldo sólo digno de los Dioses, no era aceptable para la señora o señorita (no lo sé) Salgado. Afortunadamente su intento se quedo en eso, pues el peso de la historia en este caso pudo más que sus mediocres intenciones.
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| George Orwell |
Tras dejar el ministerio de sanidad por el de economía –no sabría decir dónde lo ha hecho peor- su sustituta, Trinidad Jiménez prohibió la bollería y los refrescos en los colegios con su “Ley de Seguridad Alimentaria” (aprobada el 11 de octubre de 2010). De nuevo peco de inexperto en el tema, pero ¿no sería más lógico fomentar el deporte entre los jóvenes antes de privarles de la elección de sus dietas?
Cambiando de tema, o más bien de ministerio, nos encontramos con Industria, que a través de su “plan energético” (Julio de 2008), obligaba a bajar el aire acondicionado hasta los 24 ºC e instaba a los trabajadores a que no llevaran corbata.
Otros casos de prohibiciones que el gobierno llevó a cabo fueron: la regulación de los chiringuitos de playa, la prohibición de crucifijos en lugares públicos, la conocida como “Ley Sinde” qué próximamente se convertida en la censura de internet (a modo de los países comunistas totalitarios).
La persecución a los fumadores, víctimas de una de las droga más adictiva, con los que el gobierno “se forra” a costa de los impuestos y nuestra salud. “Anna Frank fumaba. La delató un vecino a la Gestapo cuando bajó a fumar al bar.” Con estas palabras el gran Arturo Pérez Reverte comparaba las políticas del PSOE con el Nazismo.
El baile de los números en las señales de limitación de velocidad, de los que el ministro Alfredo P. aseguraba que salvaron muchas vidas, pero que no era necesario continuar con ello, a quien le importan un puñado de muertos más o menos, si captamos unos cuantos votantes.
Y por fin “La Ley de Igualdad de Trato y No Discriminación” la joya de la corona de las medidas totalitarias, incluye la posibilidad de cerrar empresas y negocios que hayan cometido discriminación. Esta ley actuará en asociaciones de todo tipo, educación, sanidad, servicios sociales, medios de comunicación, etc. Dónde cualquier uso de la libertad de expresión que se considere una humillación para un tercero será objeto de delito. Está ley, con nombre tan bondadoso, se convierte así en la más peligrosas de cuantas se han puesto en marcha. Tiene dos características principales:
1. Ya no seremos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, si no que aquel que caiga en las garras del poder totalitario deberá demostrar su inocencia. Esto puede recordar, sin ninguna duda, a los tiempos de la inquisición: “probatio diabólica”.
2. El gran hermano, será conocido como la "Autoridad para la Igualdad de Trato y la No Discriminación". Dará apoyo a los humillados, investigará sin previa denuncia la existencia de posibles situaciones de discriminación, obligando a participar a todas las administraciones y particulares cuando lo considere necesario (estos deberán aportar a la autoridad todos los datos e información de que requiera, incluyendo datos de terceros sin su consentimiento). Y ejecutará acciones judiciales, solicitando la intervención de las administraciones y la fiscalía.
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Fotograma de la película “1984” |
¿Quién ostentará este cargo?
Obviamente el gobierno será quien tenga la facultad de dar ese grandísimo poder a quien considere oportuno, durante un periodo de seis años hasta nueva reelección. El gobierno deja todos los cabos atados y bien atados, y es que el anteproyecto de ley hace referencia de todas esas discriminaciones positivas de las que tanto débito tiene el PSOE. Además hace una acotación especial excluyendo al idioma, por lo que aquel que requiera que se le dirijan en la lengua oficial y conocida en todo el estado, no tendrá derecho a sentirse discriminado.
Dice la constitución española en su artículo 14: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Con esto queda claro que además de totalitarias estas leyes son anticonstitucionales.
El nuevo mundo se está acercando, cada vez más privados de libertades, se nos impone una “neolengua” que como decía G.Orwell: “su función es imposibilitar otras formas de pensamiento”.
El nuevo mundo se está acercando, cada vez más privados de libertades, se nos impone una “neolengua” que como decía G.Orwell: “su función es imposibilitar otras formas de pensamiento”.


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